La necesaria reducción de las bolsas de plástico

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El plástico ha inundado nuestras vidas. 

En poco tiempo ha pasado a ser un componente presente en la mayoría de objetos de nuestro día a día. Es cierto que gracias a su composición flexible, amoldable, poco pesada y barata es bastante fácil caer en la tentación de comprar objetos que traigan plásticos o propios plásticos para nuestro hogar. 

Las toneladas de plásticos que se encuentran en los fondos marinos son casi incalculables, y esto no solo afecta a la pérdida de especies marinas, a la contaminación en playas y al calentamiento global, si no que también nos afecta a nosotros mismos, dado que todos esos plásticos que se desechan a los mares y océanos y que son consumidos por peces y otras especies marinas luego nosotros pasaremos a ingerirlos debido a la cadena alimenticia. 

La mejor forma para empezar a frenar la contaminación producida por los plásticos es realizar a nivel individual un cambio de vida más saludable. Evitando los plásticos de un solo uso como botellas, bolsas o menaje de plástico. También es verdad que la mejor forma de evitar esta contaminación sin querer renunciar a utilizar todos estos artículos es recilándolos como es debido y desechándolos en el contenedor correspondiente. 

 

RECICLAR Y REUTILIZAR.

Estas dos palabras son las más importante para empezar ese cambio. 

  • Reutilizar las bolsas, botellas o plásticos más duros. 
  • Darles una nueva vida útil, convirtiéndolos en objetos que necesites. 
  • Reciclar en el contenedor amarillo. 
  • Aunque a veces sea inevitable, reducir el consumo lo máximo posible. 

ALTERNATIVAS A LAS BOLSAS DE PLÁSTICO. 

 

Bolsas de papel

Las bolsas de papel son el reclamo perfecto para no tener que utilizar bolsas de plástico de un solo uso. Cada vez son más resistentes y aguantarán mejor el peso que metas dentro de ellas. Pueden personalizarse, ser de diferentes colores y obtener un diseño único además de sostenible. 

Bolsas de tejido sin tejer. 

Estas bolsas aunque en su mayoría están compuestas por plástico, pueden durar toda la vida si las cuidamos debidamente. Su resistencia es mucho mayor y además existen muchos tipos, isotérmicas para resguardar los alimentos congelados o calientes, con asas largas para cargar con bolsas realmente pesadas y además en multitud de diseños, formas y colores. 

Bolsas de material compostable

Esta alternativa puede ser la más cómoda, dado que el materiales compostable por el que está fabricado este tipo de bolsas es el que más se parece a las bolsas de plástico. Es cierto que pueden ser menos resistentes, pero dará la sensación de que no has cambiado de bolsas aunque en verdad estás realizando un cambio importante por el medio ambiente. 

 

La responsabiliad tanto individual como colectiva es el comienzo de un gran cambio hacia un mundo mejor, más sostenible y duradero.